Lastarria: la vida de un barrio y su gente

Encabezado Lastarria

Lastarria: la vida de un barrio y su gente

Hay piedras color esmeralda y ovaladas, turquesas y planas, brillantes, polimórficas, que cuelgan expuestas en los paños del suelo. De fondo suena un quenacho, instrumento hecho de bambú y tradicional de origen quechua. También se ven todo tipo de alambres: finos y alargados, modulados a gusto del autor, enrollados, o guardados, aún intactos, junto a los alicates con los que los trabajan.

Al fondo de la calle hay un puesto de bocetos. Un poco más allá, otro de caligrafías, y en la perpendicular, retratos color sepia apagado, junto con un lienzo en blanco listo para convertirse en lo que la mente del pintor quiera imaginar.

Barrio Lastarria

Creatividad es la palabra que mejor define este lugar. Lastarria es un lugar especial, que contrasta con el bullicioso y rutinario centro de Santiago. Arrastra su ya conocida trayectoria como barrio histórico, cultural, bohemio, repleto de vida tanto de día como en la noche de la capital chilena. Aquí se encuentran el Palacio de Bellas Artes de Santiago, El de Artes Visuales, el Centro Cultural Gabriela Mistral, El Centro de Arte Alameda, tabernas gastronómicas, cines independientes, y todo tipo de ocio alternativo por el que es conocido el lugar. Si vas el día adecuado, incluso puedes toparte con una feria de artesanía mapuche , o una exposición de diseño gráfico.

Sin embargo, quien realmente enriquece la vida de este barrio son las gentes. Aquellos arraigados, que aún confían y e indagan buscándose en sus propias raíces chilenas, en su propia cultura autóctona, tan difícil de rescatar en el resto de la ciudad. Son los orfebres, pintores, libreros, músicos, artesanos, cómicos, intérpretes, y todos los artistas que, alejándose de la cultura de masas y grandes producciones que ahoga la sociedad, quieren vivir compartiendo sus obras, únicas, con ingenio y honradez. Muchos de ellos vienen de los lugares muy diferentes, apartados del “gran ombligo” de Chile que es Santiago. Otros son de descendencia indígena, y no quieren renunciar a su identidad. La realzan y expresan a través de su arte.

Lastarria puestos

Son personas como Eduardo, un introvertido pintor cuya una única herramienta es la espátula. Eduardo vio caer la Unidad Popular de Salvador Allende, aguantó la dictadura de Pinochet y vivió, en estas calles, la oleada de revueltas y protestas que acabaron echándole del poder. Los paisajes marítimos de sus cuadros homenajean sus raíces “chiítas”. Él solía ilustrar viñetas críticas con el gobierno y las exponía en Plaza de Armas, para luego rápidamente cobijarse en los barcitos amigos de Lastarria cuando “los pacos” empezaban a perseguirles.

Gabriel, por otro lado, vino desde el norte del país para intentar vivir de su artesanía. Los abalorios que ingenia, todos diferentes, los hace con cobre y otros materiales metálicos. Es un activista que trabaja desde el Sindicato de Artesanos, la organización que, junto a su paternal amigo y presidente Walter, se moviliza a nivel político para conseguir los permisos necesarios y mejorar las condiciones de todos los artistas que comercian en las calles.

Cada artesano con sus peculiaridades. Lastarria, entre sus edificios y vistosas fachadas, les acoge a todos. Tanto a ellos, como a muchos otros que, con muy poco, siguen avivando la cultura chilena que hace de este lugar una ebullición de creaciones.

Lastarria, sin la inspiración de sus gentes, perdería toda su identidad.

 

 

Mis agradecimientos a Sara Plaza García, autora del artículo, y a Hamid S. Esfahlani por querer participar en el blog. Ahora…¡no os perdáis el documental!

 

 

Si estáis interesados en Santiago de Chile también podéis consultar mi guía de la ciudad en este post.

 

2 Comentarios
  • Chiara Daniele
    Publicado a las 11:16h, 22 mayo Responder

    La artesanía es una parte muy importante de la cultura de un pueblo y, además, es importante que las nuevas generaciones la conozcan y la desarrollen y que sepan que se puede vivir de algo que sale de las propias manos, de la propia creatividad y tradición. El gobierno de un país tendría que defender y avalorar esta riqueza. Me gustó mucho el reportaje.

    • Lole
      Publicado a las 20:49h, 23 mayo Responder

      ¡Muchas gracias por tu comentario Chiara! Estoy totalmente de acuerdo contigo.¡Un abrazo! 🙂

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