Frigiliana: qué ver y hacer en un pueblo que enamora

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Frigiliana: qué ver y hacer en un pueblo que enamora

Una placa a la entrada del pueblo nos anticipa qué podemos esperar de nuestra visita. Frigiliana: ¿el pueblo más bello de Málaga? Puede parecer un tanto pretencioso, y lo cierto es que hay mucha y buena competencia en la provincia… pero para qué negarlo, algo de razón tienen, este pequeño pueblo malagueño no se olvida fácilmente.

Frigiliana se encuentra en un emplazamiento excepcional. Lo tiene todo. Se ubica a los pies del Parque Natural Sierras de Tejeda y Almijara, con unas vistas increíbles del mar Mediterráneo. Tan sólo lo separan 40 minutos en coche de la ciudad de Málaga, por lo que es un destino perfecto para una escapada.

Callejuelas blancas perfectamente encaladas, vistosos maceteros y puertas de colores inundan el centro de Frigiliana. Otra peculiaridad de este pueblo son sus sonidos. Escucharás francés, inglés, alemán… Todos los idiomas tienen cabida en sus calles. Parece una pequeña ONU y es que un tercio de sus tres mil habitantes son extranjeros con hasta una veintena de nacionalidades diferentes.

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El pueblo de las tres culturas

 

Frigiliana no ha querido perder la rica mezcla cultural que le caracteriza. En la plaza de las Tres Culturas veréis una fuente con los símbolos de la religión cristiana, árabe y judía, en honor a las tres culturas que antaño convivieron juntas en el pueblo. Con motivo de este hecho se celebra cada año, a finales del mes de agosto, el Festival de las Tres Culturas. En él los asistentes pueden disfrutar de diferentes actividades como actuaciones musicales, conferencias, un zoco artesanal y la conocida cabalgata.

 

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Qué ver en Frigiliana

 

No os puedo hacer una lista con lo que tenéis que ver. Lo mejor es que os perdáis por sus callejuelas. Cada rincón tiene su encanto. Calles escalonadas adornadas con montones de maceteros. Fachadas con puertas de colores. Todo está cuidado al mínimo detalle.

 

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La calle Real es la principal del pueblo. En ella encontraréis numerosas tiendas de artesanía y de venta de productos locales como el esparto, la miel de caña, los aguacates o los mangos. También se pueden comprar chocolates artesanos de diferentes sabores.

Os recomiendo que subáis hasta el restaurante El Mirador. Justo al lado hay un banco en el que podréis sentaros para contemplar una vista espectacular del pueblo, el campo y el mar Mediterráneo al fondo.

Dónde comer en Frigiliana

 

No os podéis ir de Frigiliana sin comer en alguno de sus restaurantes. Hay opciones para todos los gustos con una oferta gastronómica muy buena. Destacan platos de la provincia como las berenjenas fritas con miel de caña, la porra antequerana o carnes como la presa ibérica, el ciervo o el choto.

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La Bodeguilla es uno de los clásicos del pueblo. Se ha ganado la fama a base de buenos platos de comida casera. Además, cuenta con un patio interior casi secreto rodeado de plantas que merece la pena ver y en el que se sirven cenas durante el verano.

Otros restaurantes con buenas recomendaciones son El Adarve, The Garden o el Lagar. Si os apetece algo dulce en Faes se pueden degustar las mejores tartas del pueblo. También tés y cafés helados. Y si preferís probar la cerveza típica, podréis hacerlo en el garaje de La Axarca.

La mayoría de los restaurantes se encuentran en torno a la calle Real y muchos de ellos cuentan con terrazas al aire libre con unas vistas estupendas. Nosotros escogimos el restaurante El Casino y la experiencia fue muy buena. Son especialistas en el choto en salsa y la presa al estilo nazarí. Si podéis y hace buen tiempo, es mejor reservar una mesa en la terraza para disfrutar de las vistas.

 

El Acebuchal

 

Otra excursión que os recomiendo es la aldea de El Acebuchal. Se encuentra en la carretera que une Frigiliana con Cómpeta y es un lugar que enamora y al que no llega la conexión. Se puede acceder con coche (teniendo precaución porque el camino no está asfaltado) o haciendo una ruta a pie.

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En mitad de un gran pinar y alejado de todo se encuentran un grupo de casas blancas perfectamente cuidadas. Muchos lo conocen como “El pueblo fantasma”. Durante la guerra civil Frigiliana se declaró republicana. Cuando los franquistas tomaron el pueblo en 1937, se vengaron de cualquier sospechoso de ser del bando de los “rojos”. Las ejecuciones llevaron a que muchos escaparan a las montañas de los alrededores y a unirse a un movimiento guerrillero conocido como los Maquis. En el verano de 1948 las autoridades obligaron a los habitantes de Acebuchal (unas 200 personas) a abandonar sus hogares, ya que el pueblo era sospechoso de ofrecer refugio a estos guerrilleros.

A finales de los años 90, un vecino del pueblo conocido como Antonio “El Zumbo” volvió a la aldea y se propuso reconstruirla poco a poco. Los resultados son espectaculares. Hay varias casas rulares y un restaurante que es regentado por la familia de Antonio. La comida es deliciosa. Hornean su propio pan con un toque de romero y la mayoría de los productos que utilizan se cultivan localmente.

Otras rutas 

 

Bueno… ¿todavía no os he convencido para escaparos a Frigiliana? Para rematar, os diré que cerca de allí tenéis otras visitas que merecen mucho la pena como el pueblo de Nerja y sus famosas cuevas. Y si vuestra visita coincide con el buen tiempo, podéis escaparos a hacer una ruta por el río Higuerón y llegar hasta la poza de Batán o el río Chillar.

Otra buena opción para refrescaros es bajar hasta las playas de Nerja. La zona más recomendable es la de Maro con calitas de agua cristalina en las que se pueden practicar buceo o hacer ruta con kayaks por los acantilados de la zona.

 

 

Creo que os he dado suficientes razones para que queráis descubrir Frigiliana y sus alrededores. Ahora toca animarse y contadme vuestra experiencia. ¡Espero que os ayude!

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